Flash económico mensual 14/12/2018

El mes de octubre cerró con resultados negativos en los mercados europeos, el Ibex 35 bajó un -5.28% y el Eurostoxx 50 bajó en un -5.93%. En el año la rentabilidad del Ibex 35 es -11.45% y el Eurostoxx 50 -8.75%. El bono español a 10 años acabó en el 1.55% y el bono alemán cerró al 0.39%.

Desde finales de Septiembre, ha habido caídas generalizadas en los mercados de renta variable a nivel global. Ante esta situación, cabe hacerse dos preguntas: 1) ¿Qué hay detrás de este comportamiento negativo? y 2) ¿Estamos ante una corrección o un cambio de tendencia?. Son varios los motivos que se han venido utilizando en las últimas semanas como justificación de las caídas del mercado. 1. Temor a una recesión económica: en las últimas semanas hemos visto cómo diversos organismos (OCDE, FMI, BCE,…) han rebajado estimaciones de crecimiento económico a nivel global, debido a las  tensiones comerciales, a la desaceleración en algunas economías emergentes y a la incertidumbre política. 2. Tensiones comerciales a nivel global: Si bien Estados Unidos ha llegado a un nuevo acuerdo con México y Canadá (NAFTA 2.0), las tensiones y declaraciones cruzadas de nuevos aranceles se mantienen entre la Administración Trump y el gobierno chino. 3. Crisis en los países emergentes: Si bien el foco está en países con elevados niveles de deuda y déficit por cuenta corriente, como Argentina, Turquía y Sudáfrica; puede haber un riesgo de contagio y de mayor debilidad de otras economías en desarrollo, en un contexto de ralentización económica y de mayor fortaleza del dólar. 4. Endurecimiento de la política monetaria: La Reserva Federal americana está en claro proceso de subidas de tipos de interés. En 2018, ha llevado a cabo tres subidas de tipos y se espera una nueva en Diciembre. Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE), ha venido disminuyendo el volumen mensual del programa de compra de deuda y finalizará el mismo en Diciembre. 5. Incertidumbre política en Europa: Las dudas acerca de presupuesto italiano y su impacto en la deuda del país trasalpino; el estancamiento de las negociaciones del Brexit; el avance de opciones políticas populistas en Alemania,…

Estamos ante una corrección o un cambio de tendencia. Nuestro escenario central se sigue sustentando en que nos encontramos en una fase más madura del ciclo económico, en la que estamos viendo una ligera desaceleración a nivel global desde las tasas máximas de crecimiento marcadas a finales del año pasado, lo que lleva a que nos encontremos en una situación de crecimiento menos sincronizado, donde se están apreciando diferencias entre las distintas áreas geográficas. A este escenario macroeconómico, se une que por la parte micro, 2018 debería cerrar como el segundo año consecutivo de crecimiento de beneficios empresariales, +16% a nivel mundial, muy impulsado por el mercado estadounidense a raíz de los estímulos fiscales de la Administración Trump. Y para 2019, el consenso espera un crecimiento de beneficios a nivel global (MSCI World) del 9,5%. Y a todo ello habría que añadir, las valoraciones a nivel fundamental. Tras las últimas correcciones, el mercado europeo y el mercado americano, están cotizando a 12,7x y 15,5x, respectivamente, por debajo de sus medias históricas. Por lo que, ofrecen un perfil de rentabilidad-riesgo atractivo en estos niveles.

Debido a todo ello, creemos que estas caídas en los mercados de renta variable, nos ofrecen una ventana de oportunidad para añadir riesgo en las carteras en las que haya margen para aumentar exposición a renta variable; teniendo en cuenta, que pensamos que a medio plazo el mercado volverá de nuevo a cotizar los buenos fundamentales de la economía y las empresas. Nosotros como inversores, con un claro enfoque de preservación de capital y con un horizonte de medio-largo plazo, no nos podemos dejar llevar en nuestra toma de decisiones por el “ruido” que puedan generar todos los eventos de carácter geopolítico. Antes bien, tenemos que llevar a cabo un análisis adecuado y pormenorizado de cada uno, estudiando si alguno de ellos supone un cambio estructural que afecte a nuestras ideas de inversión. Y en función de eso, tomar las decisiones oportunas, siendo fieles en todo momento a nuestra filosofía y modelo de inversión, que nos lleva a la obtención de resultados consistentes a lo largo del tiempo.

Ibercaja Banca Personal

LA COLUMNA DEL GESTOR

El mercado se está poniendo muy nervioso. Lo que empezó como una corrección inicial originada por una escalada en los tipos de interés a largo plazo en EE.UU, ha llevado a poner más foco sobre una desaceleración económica mientras el ciclo empresarial se extiende. Los datos han continuado debilitándose fuera de EE.UU y las tensiones sobre la guerra comercial han escalado. El indicador de confianza empresarial europeo (PMI) ha caído hasta niveles de 52 en Octubre, el nivel más bajo desde que hiciera pico el pasado enero. Además, la temporada de resultados ha comenzado cuando menos errática, con avisos importantes por parte de varias compañías, lo que no ha hecho más que incrementar ese nerviosismo.

La pregunta clave llegado este punto, es ver si esos indicadores de confianza han exagerado en exceso ese potencial escenario negativo. Desde mi punto de vista sí. Está claro que los sectores y mercados más expuestos a China, y a las tensiones comerciales  sean los más penalizados. Pero el PER de la bolsa europea se han contraído un 16% este año, llevando al mercado a niveles de 2016, antes de la aceleración de crecimiento. ¿No les parece exagerado? Estamos viendo compañías que están haciendo muy bien sus deberes, y cuyos resultados no les podemos poner ninguna objeción y el mercado las penaliza. Aprovechemos esos momentos de “nerviosismo” para apostar por compañías de calidad. 

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